En Santos y en Difuntos

Estas fechas nos traen recuerdos de hace años: eran tan importantes estos días que, los empezábamos a celebrar la noche antes… 

El día 1 de Noviembre, se iba a rezar al Cementerio por todos los que faltaban y por los que nos acordábamos, con frío y lluvia…  

Se cenaba, en familia, bacalao con verduras y patatas… De postre, castañas cocidas ¡¡Calentitas, calentitas!! Con la creencia de que, por cada una que se comía, salía un alma del Purgatorio…

Se dejaba la mesa sin recoger y, la luz de aquellas «lamparillas» en aceite, alumbraba durante días…

Algunos empezaban a «asustar» con calabazas iluminadas, situadas en lugares estratégicos… Chiquilladas...

Al día siguiente, el Día de Difuntos, en el Acto Mayor, se notaba el recuerdo tan especial por los que ya no estaban…

Hoy en día…. 

Tal vez nos hemos olvidado de lo que realmente celebramos…

Seguid rezando por nuestros Difuntos: «Una lágrima se evapora, una rosa se marchita; sólo la oración llega hasta Dios» (San Agustín)

Publicado el 1 noviembre, 2018 en Cosas de nuestra parroquia y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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