Archivos Mensuales: mayo 2014

Subir, no elevar…

A pesar de ser una de las fiestas más importantes en nuestra religión, («Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo Corpus Christi y la Ascensión») siempre hay gente que se confunde al hablar…

El teólogo Fray Antonio Royo Marín aclara este asunto:

«…Por lo tanto, no es exacta la distinción que establecen algunos entre la Ascensión del Señor y la Asunción de María, como si la primera se distinguiera de la segunda por el hecho de haber sido realizada por su propia virtud o poder, mientras que la Asunción de María necesitaba del concurso o la ayuda de los Ángeles. No es eso. La diferencia está en que Cristo habría podido ascender al Cielo por su propio poder aun antes de su muerte y gloriosa resurrección , mientras que María no podría hacerlo –salvo con un milagro– antes de su propia resurrección.

Pero una vez realizada ésta, la Asunción se verificó utilizando su propia agilidad gloriosa, sin necesidad del auxilio de los Ángeles y sin milagro alguno…» (“La Virgen María”, pp.213-214).

Así que no;  Asunción y Ascensión no es lo mismo: ni léxicamente, ni teológicamente.
Etimológicamente, Ascensión viene del latín: ascendere, que significa subir. Asunción viene de assumere, que significa atraer.

Por tanto, Jesús asciende porque, por su naturaleza de Dios, está capacitado para realizar este prodigio. Sin embargo, María, su Madre, experimenta una «asunción» ya que, como humana, no es capaz de obrar el prodigio, sino que es Dios el que lo hace para ella… 

 

Sobre  la Ascensión

La Hostia

Al llegar al Templo estos últimos domingos, nos encontramos con la baja de muchos de nuestros niños porque «tienen Comunión»…

Hemos querido parafrasear este artículo de Julio Santos Pena, escrito en el Blog de «Cousas de Carragal», porque, desde luego que el tema está así de mal… y ¡¡Debemos hacer una reflexión!!

Estamos inmersos en la época de las denominadas «Primeras Comuniones”  que en la actualidad son, en la mayoría de los casos, también las últimas…
En realidad se ha perdido la esencia del significado de tan importante acto religioso para quien cree y para quien se considera católico y, actualmente, casi todo el mundo piensa sólo en el banquetazo (los mayores) y en los regalos, (los niños).
El pasado viernes participé en un acto cultural con motivo del “Día das Letras Galegas” en un colegio público de Marín y salió a relucir un trabajo titulado “La Hostia amarga”. Un niño, con cara de susto le dijo a su profesora: Aquí hay una palabrota”, y la maestra se apresuró a explicarle que no era cierto y que la palabra “Hostia” no es ningún taco aunque se utilice por ciertas personas como tal. El chaval la miró y contestó “Ah, claro! es esa cosa que nos dan cuando comulgamos que sabe tan mal.»…
La anécdota no pasa de un episodio infantil pero vale para hacernos reflexionar sobre las milongas de hoy.     ¿O no?…
La Hostia

Y, ¿Dónde queda nuestro agradecimiento a Jesús por quedarse con nosotros en un simple pedacito de pan…?

¡¡¡Hay que reflexionar sobre lo que tenemos que enseñar a nuestros niños!!!… 

Como cantábamos hoy en Misa: 

Hoy te quiero contar, Jesús Amigo, que contigo estoy feliz. 
Si tengo tu amistad, lo tengo todo pues, estás dentro de mi. 

Después de comulgar, me haces como Tú: me llenas con tu paz. 
En cada pedacito se este pan, completo estas, y así te das… 

Estas ahí por mi, porque conoces que, sin ti, pequeño soy… 
De ahora en adelante, nada nos separara, ya lo veras… 

Te escondes en el pan y, aunque no te puedo ver, 
te puedo acompañar: es mi lugar preferido…       
            Hoy quiero comulgar, abrirte mi corazón así, de par en par;                                         eres mi mejor Amigo. 

Dos mil años atrás, a tus amigos invitaste a cenar y ahí les prometiste 
que con ellos, por siempre, ibas a estar… 

Y ahora, cada vez que el sacerdote eleva el pan en el Altar, 
me pongo de rodillas porque sé que, en esa Hostia, Tú estás… 

Te escondes en el pan y, aunque no te puedo ver, 
te puedo acompañar: es mi lugar preferido… 
                                Hoy quiero comulgar, abrirte mi corazón                                                                          así, de par en par; eres mi mejor Amigo. 

        Me vuelves a salvar como lo hiciste en la Cruz: en cada Misa,                                                                                  Tú, repites tu Sacrificio…                                                                     Hoy quiero comulgar, abrirte mi corazón así, de par en par;                                                                eres mi mejor Amigo, Jesús…