Preparando el Domingo 1A- adviento.

Del padre Galarreta recogemos su documento:  ADVIENTO 1A (Galarreta) que contiene la siguiente invitación:

¿Por qué no prueba a orar durante el día, repitiendo una frase…? Va usted por la calle, se queda un momento a solas… repita en su interior: “¡Qué alegría, voy caminando a casa, a la Casa del Señor!”

Nosotros podríamos quizá actualizar las imágenes del salmo y, con su mismo espíritu, orar a Dios de manera semejante a ésta:

En tu presencia, Padre, abro ante ti mi alma, y reconozco que sólo a la fuerza soy un caminante, sólo a la fuerza.
Si por mí fuera, yo haría detenerse el tiempo, pararía mi vida en un lugar agradable, quizá entre la juventud y la madurez, con bastante salud y algún dinero, con amigos, en paz, me plantaría así, que nada cambie.
No me hace falta más, no necesito más promesas.
Pero ese no soy yo, y la vida es cambiar, lo sé, lo siento simplemente cuando a solas oigo a mi corazón que es el reloj que cuenta los segundos de mi vida y me dice que avanzo, que camino y no puedo pararme, porque vivir es eso. Llegar.
¿A dónde llegaré? ¿Cuál es el término? Llegar a tener mucho, a disfrutar mucho, a mandar mucho… pero esto no es llegar, que todo pasa, lo que pasa no es fin, sino camino.
¿A dónde va el camino del tener, del disfrutar, a dónde va?
Eres el mar, me llamas, siento que me llamas. Pero a veces camino tierra adentro, me lleno los bolsillos de tierra, cada vez más tierra, y corro tierra adentro y moriré llenos de tierra los bolsillos y la boca y el alma lejos de ti, mi mar, y allí se pudrirá mi vida.
¡Qué alegría cuando me dicen: vamos caminando, que lo nuestro es pasar, se pasa todo, menos la certeza de caminar seguros hacia casa, la Casa del Señor, la casa de mi Padre! Y llegaré.
Un árbol brotará de esta bellota ciega que es mi cuerpo. Y de este huevo opaco y encerrado en sí mismo volará el pájaro que soy, al aire, a la luz, que es lo mío.
Caminante de noche; desconoces que la Ciudad te espera, que estás cerca del Mar, que tienes una Casa preparada …
¡Qué alegría cuando escuches, si escuchas, algún día, que vas, aunque no quieras, caminando a la Casa del Señor!

Publicado el 24 noviembre, 2010 en Citas bíblicas, Interioridad, Liturgia, Pensamiento y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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