¡Dios bendiga a Benedicto XVI!

Del profesor Paco Campos en su blog:              http://www.spiritusdei.blogspot.com/
El Papa Ratzinger ha venido a visitarnos a nuestra diócesis de Santiago de Compostela. Él es nuestro pastor y nosotros somos su rebaño porque así lo estableció Nuestro Señor Jesucristo. Se trata del máximo representante de Cristo en la Tierra y del sucesor de Pedro.
Nuestro pastor ha venido a visitarnos. Lo ha hecho porque ha querido. Lo hemos invitado y ha venido como peregrino. También es el Jefe de Estado del Vaticano. Tiene el derecho de visitar nuestro país tantas veces como le plazca como cualquier ciudadano libre, como cualquier peregrino, y de moverse libremente en él.
Nuestro Papa es pastor, es líder espiritual de más de mil millones de católicos. Viene y se reúne con miles de personas, con cientos de miles. Dirige la Iglesia desde Roma pero cuando puede se reúne con los creyentes, como en la JMJ 2011 de Madrid. Y hay que recibirle en cada lugar, hay que acomodarle y agasajarle de la mejor manera posible. Los estados asumen con mucho gusto las obligaciones que les tocan en este sentido, incluso lo ha hecho así la Cuba comunista de Castro.
Se trata del líder espiritual de la Iglesia de Cristo que predica el amor universal pero cualquier particular se atreve a juzgarlo aunque éste no sea un dechado de virtudes. O a pedirle que no venga cuando las leyes le permiten hacerlo. Las visitas de otras personalidades deben de ser gratuitas y sólo las del Papa nos hacen gastar dinero.

El Santo Padre come y bebe todos los días, porque es hombre, y esto también debe de ser criticable a ojos de los pazguatos.                            Y no digamos que venga en avión particular. Como es el líder de la Iglesia de los pobres debería vivir como un miserable y peregrinar a pie. Todo esto estaría muy bien si fuese válido para todo quisque                  y no sólo para el Papa. Gracias a                 los creyentes, la Iglesia dispone                 de medios para que el Santo Padre desarrolle su labor pastoral       aunque la parte del león se la lleva la atención a los necesitados, a los enfermos, a la educación.
Es una visita histórica y será memorable para los que la hemos vivido. Cuando de visitas se trata, nos consideramos satisfechos si la persona llega a su hora a nuestra casa, tal vez nos trae un regalo, tiene buenos modales a la mesa, buena conversación, nos escucha, nos conforta, no se hace pesado y vuelve con bien a su casa hasta la próxima. Entonces consideramos la visita un éxito. Esto es algo cotidiano. Pues mejor convidado que el Santo Padre no podríamos tener en este mundo a no ser que el mismísimo Jesucristo bajase de nuevo a la Tierra. Los beneficios son como ese tesoro que es el Reino de los Cielos. El éxito de la visita no se mide por el número de cafés vendidos o de pernoctas en los hoteles o almuerzos encargados. Él ha venido a confortarnos y a afirmarnos en la fe antes de diseminarnos de nuevo en nuestros pueblos y ciudades como lo que somos en palabras de Jesús: somos sal de la tierra y luz del mundo.

Publicado el 9 noviembre, 2010 en Pensamiento, Religión y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Muchas gracias por haber acogido este artículo en un blog tan bueno como UNIRPROFESCATÓLICOS.

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